Somos una misión que reconoce al pueblo del Creador (Génesis 1: 26-29). Estamos comprometidos a establecer relaciones auténticas y entrañables caracterizadas por la interdependencia, la generosidad y la sumisión unos a otros. Debido a nuestra relación con Cristo como Cabeza de la Iglesia, nos enlazaremos unos a otros, nos amaremos y nos comprometeremos a la unidad en medio de la diversidad (Juan 13:35; Romanos 12:10, 16; Efesios 5:21).